Uso de pieles animales en la Industria de la Moda.

by @PamelaAlva

En la actualidad, la globalización no solo virtual, también social nos ha llevado a hacer frente a muchas de las injusticias que históricamente han golpeado factores fundamentales del ambiente, como la naturaleza y la violencia animal.

El uso de las pieles animales ha sido siempre un tema controversial en la industria de la moda. Y más en la actualidad, cuando los avances tecnológicos, han facilitado la producción sintética de pieles o telas, que se asemejan a las naturales. Hoy, posicionarse a favor o en contra es una elección personal en la que se combina el dinero, la ética y la moda.

Cada año 20 millones de animales son capturados con trampas y 40 millones son criados en granjas para un lujo innecesario. La captura y muerte de animales salvajes con fines peleteros ha llevado durante los últimos siglos a la extinción a diversas especies, mientras que a otras las ha puesto al borde de la desaparición. Sufrimiento innecesario, manipulación genética, introducción de especies exóticas, derroche de recursos, producción de residuos, son algunas de las problemáticas que desencadena la industria peletera. Los principales productores de peletería a nivel mundial son Dinamarca, China y Finlandia, por desgracia, este negocio no cuenta con las regulaciones pertinentes y carece de ética.

Detrás de la fabricación de un abrigo de piel se esconden cifras aterradoras. Para hacer un sólo abrigo de un animal en concreto, se sacrifican unas 300 chinchillas, 250 ardillas, 60 visones o martas, 30 gatos o mapaches, 20 zorros, nutrias, linces o focas bebé, 15 ocelotes, 8 lobos, perros o focas adultas, 6 leopardos.

La revolución ‘fake‘ que comenzara en los sesenta parece irse consolidando, podemos ver que algunas marcas y diseñadores han convertido los desarrollos tecnológicos en una nueva filosofía consciente aplicada a sus colecciones, en la que la imitación de materiales  es bien cotizada. En definitiva, las pieles sintéticas, más allá de ser una tendencia, es un estilo de vida que clientes y compradores van acogiendo poco a poco.

Con tejidos abrigados y sin crueldad, como el algodón, el bambú, el cáñamo, la fibra de soja, entre otras, de disposición inmediata, es más fácil descartar la lana y otros materiales derivados de animales. Una manera de entender la moda y el mundo en el que vivimos desde una perspectiva más respetuosa.

No se trata de una lucha de poderes, es encontrar soluciones al maltrato animal, donde entran en juego numerosos agentes, es cuestión de que juntos, consumidores, productores y marcas podamos hacer consciencia sobre los efectos que genera en la actualidad, este tipo de industria.